lunes, 1 de noviembre de 2010

"Cuando volví, mi hijo no me reconoció"

Santiago Covella, ex ministro de Obras Públicas durante el gobierno de José Regazzoli, relató las golpizas que recibió y la aplicación de la picana en su cuerpo.
"Tenía las manos esposadas atrás cuando me sentaron. El interrogatorio consistía en preguntas de respuestas triviales. Si conocía a Regazzoli, a Matzkin (ex ministro de Economía). Nombres y apellidos repetidos. En ese interrogatorio me pegó una persona baja, robusta,  con guantes de boxeo. Y otra persona que hacía como de fiscal con voz aguda que acusaba. Y otro que donde tocaba, me pegaban allí", relató.

"Yo había practicado boxeo y sabía endurecer los músculos del estómago y el abdomen. La persona que golpeaba dijo 'este no afloja, es duro', y el que hacía de fiscal dijo 'lo vamos a ablandar' y me dieron un puntapié violento y luego se extendieron las patadas por horas", recordó.

A la semana siguiente, otra vez en la Seccional Primera, la tortura duró “de un miércoles a un viernes. Me sentaron en un banquito bajito. Me esposaron y llegó el mayor (Luis) Baraldini, me interrogó. Si bien estaba encapuchado, yo lo había tratado y supe que era él. Empezó a decirme si estaba cómodo, si tenía noticias de mi familia, que hacía 37 días que no la veía. Y si sabía algo del incendio del aeródromo de Pico" en el que había muerto un policía. "Llegó una persona grande y dijo 'estos son los hijos... que tiraron la bomba incendiaria en el aeródromo', y Baraldini le dijo 'retírese'. Quedé solo y llegó alguien y me dio un golpe en la cara que me dejó obnubilado, y empezó otra fiesta de tormentos", dijo.

"Recibí descargas eléctricas, golpes, insultos de todo tipo. Me quedé ahí, estaba con todo hecho encima y hasta me había vomitado. No podía mover nada, ni hablar". Me hacían gritar ‘Viva la virgen’ mientras me picaneaban. El viernes llegó otro grupo que me empezó a golpear. Me dejaron la marca de la picana en el saco escrotal, con una dificultad en el esfínter, no sé con qué me dieron pero me produjo una hemorragia. Tuve imposibilidad de tragar, que me hizo perder 17 kilos", contó.

El 9 de septiembre de 1976, fue trasladado a disposición del Poder Ejecutivo Nacional a la cárcel de Rawson, en Chubut. Todavía tenía las marcas de las torturas encima. "No lo puedo superar. Cuando veo películas de violencia caigo en estado de pánico", afirmó y rememoró que en abril de 1977, cuando volvió de Rawson, "mi hijo menor no me reconocía, cuando me fui tenía 5 años. Ese es otro trauma que me quedó. Yo creo que todavía no lo supero".

Covella no pudo identificar a sus torturadores, ya que siempre estuvo con su rostro cubierto por una capucha. Pero hizo referencias a quiénes pudieron llegar a interrogarlo, como Fiorucci y Greppi, con quienes se ha cruzado luego en diferentes circunstancias. También recordó que en los interrogatorios participó un civil que era docente en la UTN de Pico, ya que "le daba letra" a los policías para que le preguntaran sobre hechos ocurridos en esa Facultad.

También relató que "durante el gobierno de Rubén Marín se requisaron todas las picanas de esa época. “Yo las vi. Tenían una punta". Aunque no dio más detalles.

Hubo dos momentos en que Santiago Covella se dirigió a los acusados. Cuando terminó de relatar las torturas que padeció en la Seccional Primera reclamó: "Que los señores que actuaron aporten algo" y se preguntó "tengo la incógnita como una persona puede secuestrar, torturar y martirizar a otra persona que no conoce, que no sabe lo que piensa. ¿Cómo se degrada tanto la humanidad?".

También le pidió en otro pasaje de su declaración a Fiorucci, mirándolo: "Oscar, te pregunto a vos, por qué me detuvieron".

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